Este peculiar material ferroviario siempre ha estado presente en caso de una avería o un descarrilamiento para realizar las labores de liberación de la vía que, en algunos casos, tenían que efectuarse en tramos complicados y en condiciones poco favorables. Las antiguas compañías ferroviarias, como Norte o MZA, contaban con grúas de diferente potencia que posteriormente pasaron a la empresa estatal RENFE cuando fue creada en 1941. A lo largo de los años se fueron incorporando nuevos modelos de grúas mucho más potentes, entre 70 y 100 toneladas, hasta llegar a las de brazo telescópico con un peso de 100 y 120 toneladas que fueron fabricadas en la extinta República Democrática Alemana en la década de los años 80. Esas últimas corresponden al modelo Takraf y una de ellas estuvo destinada en el taller de mantenimiento de Almería hasta finales del siglo XX.
Este tipo de trenes lo formaban, además de la propia grúa, varios vagones que contenían las herramientas y medios necesarios para las operaciones mencionadas. En función de sus características se le denominaba de mediana o gran intervención, siendo este último caso el empleado para levantar pesadas locomotoras o el material remolcado. También, si era necesario recurrir a grúas de carretera pero que, bien por sus dimensiones o por la falta de acceso al punto de la vía donde estaba el tren siniestrado, no podían circular por sus propios medios, entonces eran transportadas en vagones especiales y descargadas por el tren taller en el lugar adecuado donde debían operar.
En LISTADO TRENES TALLER se encuentra la relación actual de este tipo de material distribuido por la red ferroviaria española.




