El 6 de septiembre de 2026 puede ser una fecha que quede grabada en la desgraciada historia ferroviaria del sureste peninsular, tal y como sucedió el 31 de diciembre de 1984, cuando fue clausurado el trayecto entre Guadix (Granada) y Almendricos (Murcia) a través del valle del Almanzora (Almería) y se cerró la única conexión ferroviaria entre Andalucía y todo el arco mediterráneo. Igual que entonces, podemos asistir a una situación parecida cuando el lunes 7 de septiembre de 2026 dejen de circular por el tramo entre Moreda y Linares-Baeza los dos únicos trenes Talgo que unen Almería con Madrid por esta vía. Aunque la interrupción del servicio debido a las obras que se van a llevar a cabo en el paso de Despeñaperros (Jaén) durante 14 meses es provisional y no afecta a la línea entre Almería y Linares-Baeza, la decisión de la operadora Renfe de suprimir estos servicios sin ofrecer ninguna alternativa lógica no es una señal que augure nada bueno. Los grandes perjudicados serán, como siempre, las localidades de la llamada España vaciada, mientras que Almería intentará que se incorpore una segunda circulación a través de Granada para paliar el déficit de plazas para viajar a/desde Madrid o establecer algún enlace razonable con los AVE mediante los trenes Media Distancia.
La amenaza que se cierne sobre el tramo entre Moreda y Linares-Baeza es más que evidente. Sin trenes, con un trazado sinuoso, sin electrificar, con sus estaciones muy alejadas de los núcleos urbanos y atravesando un territorio con una baja densidad de población, son argumentos que no invitan al optimismo. Especialmente cuando la nueva línea de alta velocidad Murcia – Almería entre en servicio, que en algún momento lo hará, y el trayecto entre Almería y Granada se modernice y adopte, al parecer, el ancho internacional, ¿qué ocurrirá con el trazado entre Moreda y Linares-Baeza? Lo desconocemos, pero ese es el escenario que en un futuro próximo nos vamos a encontrar y, precisamente, ahora es el momento de una planificación sensata que integre este tramo de porvenir incierto en la red ferroviaria que se está configurando en las tres provincias orientales de Andalucía con el fin de aprovechar al máximo todo el potencial que ofrece el ferrocarril a la sociedad.

Hace 46 años, en el mes de septiembre, comenzó a circular un reluciente Talgo III que modernizó las comunicaciones con Madrid, mientras que, en otros territorios más afortunados, al mismo tiempo, entraba en servicio el Talgo Pendular. Como siempre, Almería recibía un material con más de quince años de antigüedad que era sustituido en otros trayectos por este tren de novedosa tecnología. Sin embargo, entonces sí hubo una mejora respecto al viejo TER, tanto en tiempos de viaje como en confort. 46 años después despedimos al actual Talgo con pesar y sin recibir nada a cambio, sin apenas alternativas y mientras seguimos esperando la llegada de la ansiada alta velocidad. El ferrocarril en Almería ha tocado fondo, ¿cuándo saldrá a flote?
REDACCIÓN ASAFAL
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