EL VALLE DEL ALMANZORA Y EL FUTURO SU TRAZADO FERROVIARIO

El ferrocarril del Almanzora pudo no serlo. La historia nos enseña que este ferrocarril, construido entre 1890 y 1894, corrió el riesgo de ser realizado más al norte, siguiendo el corredor de Los Vélez. Finalmente, el trazado aprobado en noviembre de 1884 supuso un magnífico premio para los habitantes del valle del Almanzora: podrían oír “ese grito de progreso que era la locomotora a vapor”.

Desde su puesta en explotación, 1894, hasta su cierre, 1985, la línea se convirtió en la única comunicación ferroviaria entre el sur y el levante español. Fue ruta minera para alimentar a los altos hornos ingleses, pero también, en la década de los 50 y 60, fue senda de emigración y despoblación en dirección a Cataluña y Europa. La obsolescencia ferroviaria y una serie de decisiones poco acertadas hipotecaron el futuro de la línea. La competencia con la carretera y la falta de sensibilidad de políticos y ciudadanos en general abocó a su cierre el día 1 de enero de 1985.

Desde esa fecha hasta la actualidad, ciudadanos, asociaciones y políticos han reclamado con insistencia la reapertura de la desdichada línea. Los argumentos del alto coste de mantenimiento y el escaso tráfico registrado no parecen ser hoy muy reales: por una parte, la evolución tecnológica del ferrocarril ha propiciado una reducción considerable en los costes puros de explotación; por otro lado, el dinamismo económico del Almanzora se suma a una fase expansiva de la economía almeriense y del arco mediterráneo en general, que necesita herramientas como el ferrocarril.

El ferrocarril del Almanzora ha sido utilizado en los últimos años como objeto arrojadizo de unos y de otros. La clase política almeriense ha demostrado, una vez más, su falta visión para defender con decisión los intereses puramente provinciales, olvidando los intereses partidistas y apoyando iniciativas beneficiosas para la colectividad.

Quince años después de aquel funesto 1985, cuando aun se reclama su reapertura, se puede verificar un segundo cierre de la línea, éste ya definitivo. En fechas muy recientes, 13 de noviembre, se ha celebrado un seminario en el centro turístico de Las Menas sobre “La Vía Verde del Almanzora”. El desenfoque puede ser mayúsculo. Las vías verdes son en sí un recurso económico, una interesante apuesta de futuro que entronca el pasado ferroviario con actividades deportivas al aire libre. Pero las vías verdes no pueden aportar ni la enésima parte de los efectos económicos de arrastre derivados de una explotación ferroviaria. Es cambiar progreso por supervivencia, la apuesta ha de seguir siendo la reapertura del trazado ferroviario, bien como vía de conexión regional o bien como ramal de enlace con la futura conexión del corredor mediterráneo de Almería a Murcia.

La Asociación de Amigos del Ferrocarril de Almería (Asafal) ha sido pionera en la propuesta de recuperación de antiguos trazados ferroviarios como vías verdes en la provincia de Almería. Sin ir más lejos, el pasado 7 de octubre esta asociación coorganizó junto al Instituto de Estudios Almeriense un itinerario a través del antiguo trazado del ferrocarril minero de Lucainena de las Torres a Aguamarga, al que asistieron más de 75 personas y que reclamó la potencialidad de esta provincia para integrar trazados en el medio natural. (La Voz de Almería, 22 de octubre de 2000, pp. 8-9)

Asafal considera que Almería es un espacio idóneo para la adecuación de antiguos trazados ferroviarios como Vías Verdes. El esplendoroso pasado minero dejó en esta tierra un amplio y valioso patriomonio histórico que incluía los trazados de ferrocarriles utilizados por las compañías mineras. Ese inventario de líneas mineras se inicia con el referido de Lucainena a Aguamarga (35 km), y continúa con el de Bédar a Garrucha (12 km),  el de Sierra Alhamilla (5 km) o el del Gérgal a su estación (8 km), además de otros muchos que se están estudiando. Pero en todos estos antiguos ferrocarriles ya han sido levantadas las vías, servían a intereses mineros y locales y se antoja hoy como algo anacrónico su reutilización ferroviaria. La Vía Verde constituye una buena alternativa, tanto deportiva como cultural, con centros de interpretación que sirvan para dar a conocer el pasado reciente de la provincia.

Ninguna estas circunstancias cumple la vía del Almanzora. Fue concebida en el siglo XIX como una línea interregional, su concesión originaria era “Ferrocarril de Murcia a Granada”, y hoy en día constituye una plataforma ideal para incorporarse a los nuevos tiempos del ferrocarril. El ferrocarril, un nuevo ferrocarril más rápido, más seguro y más limpio, es sinónimo de futuro y de desarrollo económico. Ésta debe ser la apuesta de la sociedad almeriense.

Domingo Cuéllar Villar

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