Con los primeros colores del otoño nos desplazamos hasta la bonita localidad de Pinos Genil (Granada) para conocer el Centro de interpretación del Tranvía de la Sierra. Ubicado en el recientemente restaurado edificio de la antigua estación de la desaparecida línea que conectaba la capital granadina con la montaña en un trayecto de 20 km, nos acerca a la historia de este peculiar y querido medio de transporte, así como la de su promotor, el duque de San Pedro de Galatino. Además, la sala dedicada a Berta Wilhemi, rescata del olvido a una mujer adelantada a su tiempo que fue empresaria, propietaria y directora de la Sociedad Fabril Wilhemi y Lemmé, apicultora pionera, educadora y filántropa, muy vinculada a Pinos Genil. Se completa el recorrido con la sala de la fábrica de la luz, nombre con el que se denominaba popularmente a la desaparecida Central Hidroeléctrica construida en 1895; la sala de la fábrica del Blanqueo en recuerdo a la fábrica de papel que se ubicaba en un paraje cercano al pueblo y propiedad de la Sociedad Wilhemi y Lemmé; la sala Pinos Genil que refleja la historia de la localidad.
La visita estuvo guiada por la responsable del centro y comenzó con un recorrido por todas sus salas donde iba explicando de manera muy didáctica el contenido de cada una de ellas y atendiendo las preguntas formuladas por los asistentes. También, contamos con nuestro experto en los tranvías de Granada, Carlos Peña, que profundizó en aspectos muy interesantes de la historia de esta línea serrana.
El programa continuó con un paseo circular junto al río Genil donde pudimos descubrir la riqueza natural y cultural que ofrece el entorno de este río. Un frondoso bosque galería que apenas deja pasar la luz del sol sirve de refugio y paso a una variada fauna. Nuestra guía nos iba mostrando fotografías antiguas del paraje para explicar cómo era años atrás y situar en el lugar la fábrica de papel del Blanqueo, la iglesia parroquial de Santa María Magdalena o el olmo centenario del siglo XVI. Un paseo que sorprendió a todos por la belleza del lugar y que invita a regresar en cualquier época del año.
El itinerario finalizó en el casco histórico del pueblo y nos dirigimos al restaurante para dar cuenta de una buena comida típica de la zona y donde charlar animadamente.
Para despedir el intenso día nos dirigimos en el autobús hasta el centro de visitantes de El Dornajo, a 1650 m de altitud, donde las vistas son espectaculares y es el lugar en el que se ubica uno de los coches motores del tranvía de la sierra que se conservan. Subir al interior de este singular vehículo tras conocer su historia en el centro de interpretación es la mejor manera de cerrar el círculo de una visita muy interesante, como todas las organizadas por ASAFAL.
REDACCIÓN ASAFAL

