El ferrocarril ha estado muy presente en los numerosos rodajes de películas que tuvieron lugar en tierras almerienses y granadinas a comienzos de la década de los años sesenta del siglo pasado. Si era habitual escoger un tramo de la línea de Linares a Almería, de Baza a Guadix o el ramal minero de Alquife a La Calahorra, una gran superproducción fue más allá y se atrevió a montar uno propio en un lugar donde nunca hubo ferrocarril alguno.
Corría el mes de marzo del año 1962 cuando el equipo de filmación de la película Lawrence de Arabia comenzó el rodaje de varias escenas importantes en distintos parajes de la geografía almeriense. Uno de ellos se localizó en las dunas de las Amoladeras, hoy en día prácticamente desaparecidas, en la bifurcación hacia el cortijo del mismo nombre a la altura del kilómetro 20 de la carretera general de Almería al Cabo de Gata. En este lugar se iban a recrear los sabotajes que durante la Primera Guerra Mundial el militar británico Thomas Edward Lawrence, al frente de las tribus árabes, hacía a los trenes otomanos que circulaban en la línea del ferrocarril del Hiyaz y que unía Damasco con Medina. Para ello, la productora se puso en contacto con RENFE con el fin de contar con los medios materiales necesarios destinados a montar sobre la arena de las dunas algo más de dos kilómetros de vía, además del material rodante compuesto por vagones abiertos, furgones y coches de viajeros, así como dos locomotoras de vapor.
Desde que comenzaron a proliferar los rodajes, la compañía ferroviaria se mostró dispuesta a colaborar con el sector al entender que podía obtener unos ingresos extra con lo que demandaban las productoras. Sus necesidades iban desde la utilización de estaciones, tramos de vía, locomotoras, vagones y coches, así como traviesas, carriles y otros elementos relacionados con el ferrocarril. En aquella época, por la red ferroviaria española todavía circulaban locomotoras de vapor, muchas de ellas construidas en el siglo XIX, y material remolcado muy variado de distinta antigüedad que el cine supo aprovechar al máximo para sus proyectos.
En 1961, el depósito de tracción de Guadix tenía asignadas locomotoras de vapor de distintas series entre las que se encontraba la 130-2035, una máquina construida en 1886 y que aún prestaba servicio en las duras rampas de la línea como si sus más de setenta años no le pesaran. Construida por el fabricante belga Cockerill, formaba parte de un lote de doce unidades adquiridas por la Compañía de los Ferrocarriles Andaluces para la tracción de los trenes en la línea de Marchena a Valchillón. En su origen eran de rodaje 030 y estaban numeradas de la 178 a la 189, sin embargo, a lo largo del primer cuarto del siglo XX, fueron transformadas para dotarlas de mayor potencia mediante la prolongación de la caldera y un hogar más grande, además de un bisel delantero, por lo que su fisonomía cambió y pasó a tener un rodaje 130.
Debemos mencionar que junto a las belgas también estuvieron funcionando al mismo tiempo otras locomotoras de idénticas características, pero de distinto origen, que fueron adquiridas en 1891 por la citada compañía ferroviaria para prestar servicio en la línea de Linares a Puente Genil. Numeradas de la 251 a la 270, fueron fabricadas por la Societé Alsacienne, Graffenstaden y sufrieron la misma modificación que las construidas por Cockerill. En el álbum del parque de tracción vapor que la Red Nacional de los Ferrocarriles Españoles editó en 1947 aparece como Locomotoras y ténderes núms. 130-2034/130-2045, Andaluces (núms. 178-189) y 130-2054/130-2070 (núms. 251-270). Anteriormente, la número 130-2035 fue la número 179 en la compañía privada. Aquí se indica que máquina y ténder tenía una longitud entre topes de 16 251 mm y un peso total en servicio de 70 100 kg (en vacío de 51 300 kg); las ruedas tractoras eran de 1500 mm de diámetro y la distribución plana Allan; el timbre de la caldera de 11 kg/cm2 entre otras características.


La serie estuvo asignada entre 1950 y 1967 a los depósitos de Cercadilla, Alicante, Puente Genil, Algeciras, Almería, Guadix, Málaga y Córdoba. Durante ese periodo, la 2035 estuvo destinada en Alicante, Guadix y, finalmente, en Puente Genil. Pasaron grandes revisiones en los talleres de Málaga, MACOSA, Talleres del Central de Aragón y Águilas, así como pequeñas revisiones en Alicante, Cercadilla, Puente Genil, Guadix y Arroyo.
Esta locomotora fue la ofrecida por RENFE a la productora para participar en las escenas de la película y está identificada en un fotograma donde se aprecia en el ténder la placa con su número de serie junto a otra de atrezo con caracteres arábigos. Sabemos que hubo una máquina más, de origen alemán, según una crónica aparecida en el diario La Voz de Almería el 14 de junio de 1962 y por una fotografía de escasa calidad donde se aprecian dos locomotoras sobre el tramo de vía montado exprofeso, pero no ha sido posible confirmar la serie y si realmente era otra Cockerill o emplearon una diferente. Aquí cabe especular con esa segunda máquina alemana que podría tratarse de una Maffei de rodaje 040 (la serie 700 de MZA) y de aspecto muy similar a nuestra protagonista, o bien, una Verraco de las fabricadas en Chemnitz (Alemania), ambas de la dotación del depósito de Guadix.
De lo que no cabe duda es que la Cockerill fue la que apareció en las dos escenas ferroviarias rodadas en las dunas de las Amoladeras. La primera remolca un tren con catorce vagones abiertos cargados de caballos, un furgón en cola y una plataforma delante de la máquina donde van varios soldados turcos y, aunque hay una explosión en la vía, puede detenerse antes sin llegar a salirse de la vía. En la segunda, donde solo era posible realizar una toma, encabezaba un tren compuesto de ocho coches, dos furgones y una plataforma que fue descarrilado tras una voladura en la vía. El citado diario relata con detalle cómo se realizó:
La voladura fue llevada a cabo merced a diez libras de un explosivo especial y diez libras de pólvora negra. La pequeña carga que ha producido tan gran explosión estaba colocada a tres pies y medio de los raíles e hizo que la locomotora se saliese del carril y siguiera su vertiginoso camino, a través de una rampa especialmente construida para ello, Tras haberse deslizado durante breves segundos por dicha rampa, el tren, debido a su peso, se sumergió, podríamos decir en las dunas del Cabo de Gata y segundos después se produjo la explosión de la caldera y espesas nubes de vapor y humo llegaron a cubrir la máquina y el furgón de cola /…/ El maquinista Emilio Gómez Noriega había colocado su máquina a toda velocidad y segundos antes de que se produjera la explosión saltó de la máquina.


El estado en que quedaron locomotora y ténder se puede apreciar en el visionado de la película, de lo que se podría deducir que su destino sería el achatarramiento. Sin embargo, al año siguiente, en 1963, fue sometida a una gran reparación en los talleres de Málaga y volvió a prestar servicio regular, como así lo atestigua una fotografía tomada en el depósito de tracción de Almería en enero de 1965 por Fernando Llauradó. Finalmente, en 1968, fue definitivamente retirada de la circulación y desguazada como el resto de la serie sin que haya sobrevivido ninguna locomotora. La era del vapor tocaba a su fin.
Autor: Antonio Aguilera Cantón
Fuentes consultadas:
La Voz de Almería, 14 de junio de 1962, p. 2.
Ángel Rivera: Trenes y tiempos: Historias del vapor (LXI): Las desgarbadas y atractivas Cockerill de Andaluces (RENFE 130-2034 a 130-2045 y 130-2051 a 130-2070) [en línea], 23 de junio de 2017, <https://trenesytiempos.blogspot.com/2017/07/las-desgarbadas-y-atractivas-cockerill.html> [consulta: 26 de octubre de 2026].
Varios Autores: Del vapor al AVE, Madrid, Fundación de los Ferrocarriles Españoles, 1994.
José Antonio Gómez Martínez: Datos sobre la asignación a los depósitos y mantenimiento de las locomotoras de la serie
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